La imagen de la Divina Misericordia

Su origen se vincula con la visión que Sor Faustina tuvo en Plock, el 22 de febrero de 1931 y durante la cual Cristo le expresó su voluntad de que pintara tal imagen y pusiera abajo la siguiente inscripción: Jesús, en vos confío.   

La imagen presenta a Cristo resucitado con las señales de la crucifixión en las manos y en los pies. Del Corazón traspasado (invisible en la imagen) salen dos rayos: rojo y pálido. Jesús preguntado por lo que significaban, explicó:  

El rayo pálido simboliza el agua que justifica a las almas, el rayo rojo simboliza la sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de mi misericordia cuando mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por una lanza. (299)   

Estos rayos representan, pues, los sacramentos y todos los dones del Espíritu Santo cuyo símbolo bíblico es el agua.  

Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos - dijo Jesús - porque no le alcanzará la justa mano de Dios. (299) 

La imagen presenta, pues, la inmensa misericordia de Dios que fue revelada plenamente en el misterio pascual de Cristo y que se realiza en la Iglesia con mayor plenitud a través de los sacramentos. La imagen ha de desempeñar el papel de un recipiente para recoger gracias y de una señal que ha de recordar a los fieles la necesidad de confiar en Dios y de ejercer misericordia hacia el prójimo. De la actitud de confianza hablan las palabras puestas en la parte de abajo de la imagen: Jesús, en vos confío.  

Esta imagen - dijo el Señor Jesús - ha de recordar las exigencias de mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea es inútil. (742)


JEZU, UFAM TOBIE !

El culto a la imagen consiste en una oración confiada acompañada de obras de misericordia. Con tal comprensión del culto a la imagen, Jesús relacionó las siguientes promesas: la gracia de la salvación eterna, grandes progresos en el camino hacia la perlección cristiana, la gracia de una muerte feliz y todas las demás gracias y beneficios temporales que las personas misericordiosas le pedirán con confianza.  

Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la inscripción: Jesús, en vos confío. (327) Por medio de esta imagen colmaré de gracias a las almas, por eso que todas las almas tengan acceso a ella. (570) Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, en la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi gloria. (48)

Me queman las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre las abnas de los hombres. Oh qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas (... ) Dile a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón misericordioso y yo la llenaré de paz. (1074) La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a mi misericordia. (300)

Habla al mundo de mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia mía. Es la señal de los últimos tiempos. Después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la fuente de mi misericordia, que se beneficien de la sangre y del agua que brotó para ellos. (848) Antes de venir como el Juez justo, abro de par en par las puertas de mi misericordia. Quen no quiere pasar por la puerta de mi misericordia, deberá pasar por la puerta de mi justicia. (1146)